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El verano con su luminosidad, esplendor y alegría ya está entre
nosotros, y todos nos disponemos a disfrutarlo de todas las maneras
posibles. En el mar, la montaña, los parques, las plazas, nuestro
jardín, y todos los lugares en donde podamos aprovechar esta temporada
para divertirnos al aire libre haciendo deportes, caminando o jugando
con los niños. En cualquiera de las actividades que elijamos, siempre
está presente el sol y es aquí donde debemos tomar algunas
precauciones.
El sol es una fuente de vitalidad imprescindible para toda la vida del
planeta y también para los seres humanos. Nos devuelve el optimismo,
mejora el estado de ánimo, nos llena de vitalidad y es imprescindible
para la síntesis de la vitamina D que tiene un papel muy importante
para la salud de músculos y huesos. Sin embargo tenemos que tomar
algunas precauciones para que esta verdadera bendición que es el sol
no se convierta en un problema para nuestra salud. Veamos cuales son
los recaudos que debemos tener para disfrutar del sol y del verano.
Por supuesto que el primer cuidado es tomar el sol únicamente a las
horas que no es peligroso hacerlo y con el debido protector solar.
Protegerse la cabeza y elegir un filtro solar de una marca muy
reconocida, ya que bajo ningún aspecto debes hacer experimentos con
nuevos productos que no sean conocidos en el mercado. Los problemas de
piel debido a la exposición irresponsable a los rayos solares están
aumentando exponencialmente y no debes arriesgar tu salud o la de tus
hijos ahorrando dinero en los protectores.
Algunos alimentos, frutas y verduras benefician la salud de la piel y
el bronceado, ya que contienen vitaminas y antioxidantes que nos
previenen de los radicales libres que dañan la piel y aceleran el
envejecimiento.
Betacarotenos. Favorecen la producción de una sustancia llamada
melanina que oscurece la piel para protegerla de los rayos solares. Se
encuentra en vegetales rojos, naranja, amarillos y verde oscuro.
Duraznos, pomelos, fresas, sandías son también una buena fuente de
betacarotenos.
Flavonoides. Se trata de antioxidantes que ayudan a proteger la piel y
se encuentran en alimentos tales como la soja, ajo, espinaca y
manzanas. Algunas bebidas como el té, la cerveza y el vino también
contienen flavonoides.
Vitamina B. La riboflavina protege la piel y el cabello. Se encuentra
en los productos lácteos, en la levadura de cerveza, la carne de
pollo, las legumbres y los huevos.
Vitamina C. Esta vitamina protege a la piel del envejecimiento
prematuro, y los frutos cítricos son una muy buena fuente de esta
vitamina.
Vitamina E. Contiene elementos nutricionales que ayudan a cicatrizar
la piel, por lo que resulta indispensable para afrontar esta época de
verano donde la exposición al sol es mucha. La podemos consumir con
los aceites vegetales, germen de trigo, frutas secas, cereales
integrales y verduras de hoja verde.
Básicamente se trata de consumir una dieta equilibrada, exponerse al
sol no más de las horas aconsejadas por los médicos y usar filtros
solares de una marca reconocida. Solamente con esto podrás disfrutar
de esta época tan bonita, sin tener que soportar consecuencias
indeseables para tu salud.
El Autor es el
propietario de un sitio dedicado a las
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